Esta es la cura para la tos, la gripe y cualquier tipo de alergia.

La cebolla es una de las hortalizas más conocidas y utilizadas desde la antigüedad. Valorada por su composición nutricional, es un alimento infaltable en cientos de recetas culinarias y medicinales.

Tiene una alta concentración de sustancias sulfurosas que, además de su particular sabor, le confiere propiedades antibacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias, favorables en el tratamiento de muchas enfermedades.

 

Aporta cantidades significativas de vitaminas A y C, necesarias para el fortalecimiento del sistema inmunitario y su lucha contra los patógenos que afectan la salud.

Estas, a su vez, mejoran la salud de la piel, reducen el riesgo de problemas cardiovasculares y promueven el óptimo funcionamiento de los órganos excretores del cuerpo.
Por otro lado, tiene un interesante efecto diurético, ideal para aliviar la retención de líquidos que causa inflamación en los tejidos.

También es un interesante remedio contra las infecciones respiratorias, ya que ejerce un efecto expectorante y antiinflamatorio que controla la irritación de la garganta, la tos y la congestión.

Incluso, por su alto contenido de nutrientes esenciales, disminuye la presencia de los virus y bacterias relacionados con la gripe, la amigdalitis y el asma.

Además, tiene compuestos antihistamínicos que bloquean las sustancias que desencadenan las reacciones alérgicas.
Tratamiento casero de cebolla y miel
Esta preparación con cebolla es un remedio antibiótico que podemos utilizar para el tratamiento de las afecciones respiratorias comunes.

Su ingesta disminuye los síntomas que nos hacen sentir enfermos y, al mismo tiempo, combate de forma directa los agentes que provocan la afección.

Además, gracias a que alimenta las bacterias saludables del intestino, su consumo mejora la respuesta inmunitaria y crea una barrera protectora frente a ataques futuros.

Ingredientes
3 cebollas
2 dientes de ajo
El jugo de un limón
1 cucharada de miel (25 g) (opcional)
Preparación
Pela las cebollas y córtalas en varios trozos.
Llévalos a la licuadora y mézclalos con el zumo de un limón y dos dientes de ajo.
Tras obtener una pasta espesa, pásala a través de un paño y almacena el jugo.
Si notas que está demasiado espeso, agrégale un par de cucharadas de agua y vuelve a licuar.
Tras obtener el remedio, almacénalo en un frasco de vidrio durante 24 horas.
De manera opcional puedes endulzarlo con una cucharada de miel al momento de servirlo.
Modo de consumo
Ante las primeras señales de molestias respiratorias, ingiere una cucharada de remedio cada cuatro horas.
Tras notar una mejoría, ingiere dos cucharadas al día.
Como método preventivo consume una cucharada en ayunas.
¿Qué otros beneficios obtenemos con este remedio natural?
Trastornos digestivos
Si bien sus principales aplicaciones tienen que ver con el tratamiento de los problemas que afectan la salud respiratoria, sus propiedades lo convierten en un gran aliado de la salud en general.

Este remedio también sirve para:

Proteger el sistema cardiovascular y circulatorio.
Aliviar los dolores articulares y musculares.
Evitar las infecciones en el sistema urinario.
Prevenir los problemas intestinales y digestivos.
Combatir las infecciones cutáneas, así como los hongos y verrugas.
Tratar las quemaduras y heridas superficiales.
Disminuir los cólicos menstruales.
Reducir las manchas de la piel.
Calmar el dolor de oído.

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