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La cura tibetana es un tratamiento de desintoxicación basado en la fórmula que desde hace siglos ha venido siendo desarrollada por monjes budistas. Consiste en el consumo controlado y dosificado de un preparado de ajo macerado.
Esta terapia depurativa es muy efectiva para tratar varias enfermedades y para perder peso saludablemente. Además, es sencilla y económica y cualquier persona la puede preparar.

En muchas ocasiones se ha hablado de los beneficios de consumir ajo crudo diariamente, ya que es uno de los alimentos más medicinales que tenemos. Esta cura nos muestra otra manera de sacar provecho de sus efectos en poco tiempo.

Propiedades del ajo
Las propiedades del ajo más destacadas y demostradas experimentalmente son las siguientes:
Hipotensor: utilizado en dosis altas, disminuye los valores de tensión.
Fluidificante de la sangre y vasodilatador: previene el padecimiento de trombosis, embolias o accidentes vasculares, mejorando el funcionamiento del sistema circulatorio.

Hipolipemiante: disminuye las concentraciones de colesterol LDL.

Antiinflamatorio: sobre todo en el caso de gastroenteritis infecciosas, infección en las vías respiratorias y mucosas. (Contraindicado en una inflamación renal).

Estimulador del sistema inmunológico: fortalece la resistencia innata del organismo ante el ataque de virus, bacterias y hongos. Es, por tanto, un gran antibiótico y antiséptico.

Vermífugo: facilita la eliminación o expulsión de parásitos intestinales.

Estimulador del sistema digestivo: produce un aumento de las secreciones digestivas que además otorgan al ajo la capacidad de estimular el apetito.
Diurético.

Expectorante y descongestionante: la inhalación de los aromas desprendidos por el ajo triturado posee un importante efecto en las vías respiratorias.

Beneficios de la cura del ajo
Según la cultura tibetana y según sus manuscritos, la cura del ajo posee los siguientes beneficios:
Elimina las grasas del organismo. Libera posibles cálculos depositados. Mejora los estados de arteriosclerosis, disminuyendo la placa de ateroma y volviendo los vasos más flexibles. Deshace los coágulos de sangre.
Es hipotensor.

Mejora los casos de isquemia, sinusitis, enfermedades pulmonares, alteraciones del diafragma y miocardio, dolores de cabeza, trombosis, artritis, artrosis, reumatismo, hemorroides, e incluso, disturbios de la vista o el oído.

El consumo de ajo se ha asociado siempre al mal olor de aliento, de la transpiración, de la orina, etc. Pero, es realmente la combinación de toxinas y principios activos del ajo los que producen este olor desagradable.
El mal olor que realmente sí puede apreciarse durante el tratamiento es totalmente pasajero, ya que solo dura el tiempo que dura el proceso de eliminación de toxinas.

En el caso de que se presenten alteraciones digestivas (dolor o ardor de estómago, reflujo, etc.) es preferible abandonar el tratamiento.
Ante la presencia de una enfermedad, tratamiento farmacológico o cualquier tipo de duda, es preferible consultar previamente. Si una vez comenzado el tratamiento aparecen manchas, granos, erupciones, etc., sería también recomendable una consulta profesional, aunque en la mayoría de los casos se trate de un proceso propio de la desintoxicación.

Elaboración casera
Su elaboración precisa de los siguientes ingredientes:
350 gr de ajos pelados y triturados.
250 ml de aguardiente o alcohol de 70º (para uso interno).
Preparación
Pelar los ajos y triturarlos con una batidora, depositarlos en un recipiente de cristal, añadir el aguardiente, mezclar bien y cerrar el recipiente herméticamente, dejar macerar el preparado durante unos 10 días en un lugar oscuro y seco, cada día mover el contenido sin abrir el recipiente, pasado los 10 días, filtrar el contenido con un filtro de tela fino, introducirlo en un recipiente limpio y ponerlo en la nevera durante 2 días, paso este tiempo ya se puede consumir.
El producto acaba adquiriendo un color verdoso, totalmente normal y producido por los propios principios activos del ajo.
Es imprescindible conservarlo en frío y evitar la exposición a la luz. Por este motivo se recomienda el uso de botes preferiblemente de cristal, opacos y de cierre hermético.

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